Cansada diariamente de vestir como si la luz se hubiese apagado, hoy decidí cambiar ese luto permanente y comencé a indagar en una gama de colores perturbantes. Experimente desde la sutileza hasta lo grosero, me arrepentía a ratos de haber decidido quizás desperdiciar tiempo de mi acelerado día en esa superficialidad con propósitos casi banales y sin sentido. Al quedar casi conforme pare y me dije que esto era inútil, recurrí a lo mismo de siempre y salí.
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