Su madre la noche anterior le había advertido que no podría ir a buscarla como de costumbre al termino de su jornada escolar, ya que había pedido permiso en el trabajo para ir a retirar unos exámenes y no sabia con exactitud a que hora terminaría.
Se apresuro rápidamente a tomar el bus de las cuatro que paraba en la calle principal de castro, eran tres extensas horas de viaje hasta Queilén, su hogar. Ya eran cerca de las siete de la tarde y se preparaba para bajar del bus, recurrió a su impermeable ya que llovía copiosamente y la caminata desde la parada hasta su casa era prolongada, quizás una linterna de emergencia en su mano tampoco estaría demás.
Oscuro, frío y solitario, el cielo estaba precioso y ella podía sentir el olor a tierra húmeda, la lluvia sobre su cuerpo y el interesante vapor que salía de su boca. Estaba completamente silencioso a excepción del pequeño ruido del rose de su impermeable, sonreía al acordarse de las gracias de sus amigas al contarles sus experiencias sexuales con sus novios, en fin, ella reía.
Alfin podía visualizar el humo que salía de la chimenea y la luz acogedora de su hogar, apresuro el paso, estaba cerca. En un segundo pestaño y luego sintió un duro golpe en la cabeza que hizo que escupiera sangre de su boca y saliera un líquido blanco proveniente de sus fosas nasales, cayó al piso y quedo inconciente.
Al despertar sentía su cuerpo débil y un fuerte dolor de cabeza, tenia frío y no veía casi nada, el olor que había en la atmosfera era asfixiante y comenzaba a desesperarse por no recordar casi nada, por mucho que se esforzara, quien sabe cual era su paradero.
Entre la oscuridad se veía una silueta que se acercaba hacia ella con lentitud y suspenso, la agarro firmemente como a un perro, comenzó a desnudarla a golpes, luego cubrió su rostro y ella dejo de visualizar lo poco que captaban sus pupilas. A los minutos sus piernas se abrieron con crudeza, comenzó a llorar. Sentía como se introducía algo que desgarraba sus interiores e iba mas haya de los muros de lo posible, luego algo era extraído del interior de su cuerpo, no aguanto el dolor y comenzó a gritar, error. El asesino saca la capucha de su rostro y arranca su lengua sin perdón. Que podía ser peor, que vendría ahora después de tanta tortura, todo se puede esperar de una mente enferma y retorcida. Venia el fin, arranca su piel lentamente para observar como se despega de su cuerpo, desde ahí ella para de sentir.
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