lunes, 25 de abril de 2011

Doppelgänger/

Mi nombre es Natalia, si Natalia. Soy la segunda de cinco hermanos, proveniente de una familia que rompe un poco con los parámetros de lo convencional, quizás por circunstancias de la vida esta un poco rota.
Desde que tengo conciencia no me siento perteneciente a ningún lugar, creo que mis raíces están lejos al igual que mis pensamientos, de ahí mis ganas infinitas de correr, quizás nunca sepa a donde pero la sola ilusión nómade de poder mantener mi cuerpo inquietamente volando me hace sonreír.
A esta altura de la vida me encuentro suspendida y agradezco a todo ser que me ha ayudado a crecer, a todo el que me ha hecho retroceder y cuestionar cada acción vana en muchas circunstancias. Escucho una melodía en piano, me hace recordar a mi madre, extrañar a mi padre y reflexionar lo injusta que he sido con mis hermanos.
Camino sobre los fríos pasillos casi por inercia a un cuarto apartado de dudoso domicilio, la melodía continua en mi mente y me encierro, a los minutos algo me habla quizás a eso que le llaman subconsciente, hasta ese entonces para mi no existía.
Sientes rabia por lo poco agradecida que has sido con la vida, por todas las veces que estúpidamente te has sentido sola y vacía, sientes rabia por cada forastero que no lleno ese vacío como tú querías que lo hiciera y te hacen dar vueltas que terminan redundando en ausencias incoherentes. Drásticamente odias a todos los que alguna vez rompieron con tu esquema de fidelidad y lo único que alcanzaste a ver fue su espalda y te odias más a ti por haber abandonado a mucha gente calidamente incondicional sin siquiera haberte despedido, solo desaparecías como ya lo acostumbras. A la vez me odias a mi por ser tu misma y te entristeces por ser la que encara tus pesares.
Aun continúa nuestra lucha apasionada, que esta plasmada en alguna parte de la futura historia en busca del motivo que día a día nos hace soñar y poder llenar lagunas vacías.       

miércoles, 13 de abril de 2011

Cuarta victima

Su madre la noche anterior le había advertido que no podría ir a buscarla como de costumbre al termino de su jornada escolar, ya que había pedido permiso en el trabajo para ir a retirar unos exámenes y no sabia con exactitud a que hora terminaría.
Se apresuro rápidamente a tomar el bus de las cuatro que paraba en la calle principal de castro, eran tres extensas horas de viaje hasta Queilén, su hogar. Ya eran cerca de las siete de la tarde y se preparaba para bajar del bus, recurrió a su impermeable ya que llovía copiosamente y la caminata desde la parada hasta su casa era prolongada, quizás una linterna de emergencia en su mano tampoco estaría demás.
Oscuro, frío y solitario, el cielo estaba precioso y ella podía sentir el olor a tierra húmeda, la lluvia sobre su cuerpo y el interesante vapor que salía de su boca. Estaba completamente silencioso a excepción del pequeño ruido del rose de su impermeable, sonreía al acordarse de las gracias de sus amigas al contarles sus experiencias sexuales con sus novios, en fin, ella reía.
Alfin podía visualizar el humo que salía de la chimenea y la luz acogedora de su hogar, apresuro el paso, estaba cerca. En un segundo pestaño y luego sintió un duro golpe en la cabeza que hizo que escupiera sangre de su boca y saliera un líquido blanco proveniente de sus fosas nasales, cayó al piso y quedo inconciente.
Al despertar sentía su cuerpo débil y un fuerte dolor de cabeza, tenia frío y no veía casi nada, el olor que había en la atmosfera era asfixiante y comenzaba a desesperarse por no recordar casi nada, por mucho que se esforzara, quien sabe cual era su paradero.
Entre la oscuridad se veía una silueta que se acercaba hacia ella con lentitud y suspenso, la agarro firmemente como a un perro, comenzó a desnudarla a golpes, luego cubrió su rostro y ella dejo de visualizar lo poco que captaban sus pupilas. A los minutos sus piernas se abrieron con crudeza, comenzó a llorar. Sentía como se introducía algo que desgarraba sus interiores e iba mas haya de los muros de lo posible, luego algo era extraído del interior de su cuerpo, no aguanto el dolor y comenzó a gritar, error. El asesino saca la capucha de su rostro y arranca su lengua sin perdón. Que podía ser peor, que vendría ahora después de tanta tortura, todo se puede esperar de una mente enferma y retorcida. Venia el fin, arranca su piel lentamente para observar como se despega de su cuerpo, desde ahí ella para de sentir.                 

martes, 12 de abril de 2011

Bartelby

Cansada diariamente de vestir como si la luz se hubiese apagado, hoy decidí cambiar ese luto permanente y comencé a indagar en una gama de colores perturbantes. Experimente desde la sutileza hasta lo grosero, me arrepentía a ratos de haber decidido quizás desperdiciar tiempo de mi acelerado día en esa superficialidad con propósitos casi banales y sin sentido. Al quedar casi conforme pare y me dije que esto era inútil, recurrí a lo mismo de siempre y salí.